CALÍGULA

Nombrado emperador con 25 años, Calígula sufrió las consecuencias de su intensa vida hasta después de muerto.

El emperador se dirigió al Senado escoltado por su guardia personal. Como cada día, el miedo a ser atacado había obligado a Cayo César Germánico, alias Calígula, a situarse en una butaca considerablemente más alta que las demás. Por si no fuera suficiente, los guardias formaron una cortina de lanzas para protegerle.

Aquel 24 de enero del año 41, Calígula fue incitado a dejar a sus protectores para acudir a un festejo. "En la noche, unos jóvenes le abordaron mientras se aproximaba Querea, el comandante de la Guardia Pretoriana que consumó la traición", relata el historiador Suetonio. Querea le seccionó parte del cuello y y gritó la consigna convenida por los conspiradores. Al oírla, el tribuno Cornelio Sabino clavó su espada en el pecho del emperador."¡Dadle una vez más!"

El propio Suetonio habla de una segunda versión que discrepa respecto a los participantes implicados. Además de los dos personajes mencionados, varios conjurados más habrían propinado a Calígula unas 30 puñaladas mientras se retorcía de dolor en el suelo. Algunos gritaron: "¡Dadle una vez más!, ¡Dadle una vez más!", que era la frase favorita del emperador cuando iba al circo.

Su muerte cumplió el canon de delirio que había teñido su vida, y pocos dieron crédito a su asesinato, pues se pensó que todo obedecía a un rumor difundido por el propio Calígula para sondear los sentimientos de su pueblo. Nada extraño si tenemos en cuenta las excentricidades que rodearon a su breve -tenía 28 años cuando murió- pero intensa vida.

En realidad, durante su periodo como emperador (37-41 d. C.), encontraremos a un déspota e insensato que adora a su caballo como a un dios, pero también a un joven príncipe que sustituye la imagen seria de su antecesor, el emperador Tiberio. Esta dualidad que lo rodeó de misterio no desaparecerá ni el día de su muerte.

Nacido en Anzio en el año 12, Calígula fue adoptado junto a su hermano Druso después de que Tiberio asesinara a su familia. Con el tiempo se convirtió en el predilecto del emperador y a los 19 es llamado para trasladarse junto a él a Capri. Tiberio necesitaba comprobar el carácter de su protegido y su fidelidad. Después de lo que le hizo a su familia, debía asegurarse de que no albergaba ansias de venganza. Para ello, el emperador no escatimó en medios y lo rodeó de espías para mantenerle controlado. Calígula superó la prueba, pero su tendencia hacia la tortura no pasó desapercibida.

Reinado de abusos y excesos

En el año 37, Tiberio muere en extrañas circunstancias y Calígula es proclamado emperador. "Que me odien, siempre y cuando me teman", exclama. Para hacerse respetar, concede autonomía a los jueces y devuelve los tronos a los soberanos de los pueblos limítrofes.

Pero su benevolencia duró poco. En octubre de ese año, una enfermedad trastorna su mente y le convierte en el loco cruel que la historia nos ha legado. A los senadores, por ejemplo, les exigía permanecer arrodillados durante horas. Decapitó estatuas de dioses griegos para colocar su cabeza en ellas. Y obligó a su suegro a degollarse por negarse a dar un paseo con él.

Los excesos de Calígula, por Suetonio


Gran derrochador
"Nada ambiciona tanto Calígula como ejecutar lo irrealizable. Es un derrochador. En menos de un año ha disipado todos los tesoros de Tiberio, que ascendían a 2.700 millones de sestercios".
El desequilibrado
"Tiene la parte superior de la cabeza calva y el cuerpo velludo. Por ello es delito mirarle desde lo alto. Piensa que se parece a una cabra, y ha decidido que si alguien pronuncia esta palabra en su presencia será ejecutado".
Esclavo de sus pasiones
"Su pasión por los que le agradan llega casi a la locura. Besa al payaso Mnester en pleno teatro, y si alguien hace el más leve ruido mientras baila, ordena llevar a su presencia al perturbador y lo azota con su propia mano".
Con su mascota Incitatus
"Quiere tanto a un caballo al que tiene por nombre Incitatus que en la víspera de las carreras del circo ha llegado a mandar soldados a imponer silencio en la vecindad para que nadie turbe el descanso del animal".

Fuente: SERGIO G. MARTÍN / J. C., Público - Madrid - 07/01/2008 20:36