EL EPISODIO DEL CABALLO DE TROYA


Entrada publicada por Blanca, Noelia y Paula, 1º de Bachillerato

El episodio del caballo de Troya no se cuenta en la Ilíada, pero sí se narra retrospectivamente en la Odisea y en el libro II de la Eneida de Virgilio. En la Odisea el autor presupone que los lectores ya conocen el desenlace de la guerra.

Se cree que la leyenda de la guerra de Troya se basó en hechos verídicos, en una guerra real que tuvo lugar entre griegos del último periodo micénico y los habitantes de esta ciudad de Anatolia. Las excavaciones han puesto de manifiesto que la ciudad  fue destruida por el fuego en el siglo XII a.c., fecha que se ha dado a la guerra de Troya. Esta guerra pudo haber estallado por el deseo de saquearla o bien para terminar con el control comercial que ejercía Troya sobre el estrecho de los Dardanelos.

Desde el punto de vista mitológico fueron varias las causas que originaron la guerra , entre ellas las dos más conocidas son el juicio de Paris y el rapto de Helena. Nosotras hablaremos únicamente del desenlace de la guerra.

Los griegos llevaban casi diez años en guerra, cansados, desmoralizados y lejos de su patria, sólo esperaban una señal para regresar. Entonces fue cuando a Odiseo/Ulises, ante la dificultad de conquistar definitivamente la ciudad, se le ocurre la estratagema del caballo. Manda construir a Epeo, el mejor carpintero del campamento, uno enorme de madera con el objetivo de introducirlo en la ciudad troyana escondiendo en su vientre a los mejores guerreros para acabar con ella. Para ello, primero hace correr el rumor de que es una ofrenda para Atenea, por un feliz regreso a Grecia y por otro lado cogen sus naves y se retiran aparentemente aunque en realidad se esconden en la isla de Ténedos.

La entrada del caballo en Troya, Giovanni Domenico Tiepolo 1773, Galeria Nacional de Londrés

Por primera vez en diez años los troyanos no ven ni el campamento de los griegos ni las naves en la bahía, sin embargo se llenan de admiración al descubrir el caballo; unos querían meterlo dentro de la ciudad, otros, por el contrario, temían que fuera una estratagema de los griegos, y proponían quemarlo y echar sus cenizas al mar. Estaban en estas discusiones cuando Laoconte, sacerdote de Poseidon, baja desde la ciudadela para oponerse a la entrada del caballo cogiendo una jabalina y lanzándola con todas sus fuerzas contra el caballo para descubrir a los griegos que presupone escondidos dentro, pero fue entonces cuando Sinón, un griego aparentemente huido, aparece y convence a los troyanos de que había escapado del ejército griego porque Odiseo le odiaba y quería sacrificarle en honor de Atenea, para ver si les daba suerte en la guerra, pero que, al no encontrarlo en el campamento, creyeron que no tenían posibilidad de ganar y decidieron marcharse, ofreciendo a la diosa este tributo. Todavía algún troyano no le creía, entonces, Poseidon envió dos serpientes marinas que al llegar a la playa estrangularon y devoraron a Laoconte y a sus hijos. Todos pensaban que era el justo castigo por el sacrilegio que cometió al clavar la lanza en el caballo, decidiendo así los troyanos introducir el caballo en la ciudad.

Grupo de Laoconte,escultura en mármol obra de los artistas rodhios Hagesandros, Athanadoros and Polydoros,c. 170–150 a.C. Museos del Vaticano

Ya por la noche los troyanos deciden celebrar la retirada de los griegos, montando una gran fiesta; al acabar se quedaron dormidos tanto por el cansancio como por la borrachera. Ese es el momento en el que aprovechó Sinón para hacer salir a los guerreros del caballo y abrir las puertas de Troya a los demás griegos. La ciudad es asolada y destruida, lo que conllevó la muerte de la mayoría de los troyanos y la esclavitud de las mujeres.

Caída de Troya, Francisco Collantes, 1635, Museo del Prado

Por otro lado Eneas, príncipe troyano casado con una de las hijas del rey, ve que no puede salvar la ciudad y por indicación de su madre Venus decide marcharse y fundar una nueva Troya en otro lugar, lo que dará lugar a la fundación de Roma.

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