EL FUTBOL Y LOS NUEVOS HÉROES

EL JUICIO DE PARIS NO SE CELEBRÓ UN LUNES...
Antonio Rico
ronaldo messi Tiene razón Xavi: la guerra entre Barça y Madrid es de fútbol, no de palabras. Cuando el fútbol habla, los cruces de declaraciones entre Mourinho y Guardiola parecen una canción de Pimpinela; pero cuando no hay partido, Mourinho y Guardiola cogen el micrófono y lo llenan todo, aunque cada uno en su estilo, con su verborrea. Las ruedas de prensa de los entrenadores a veces son tan enigmáticas como una declaración oficial del Kremlin en tiempos de Brezhnev o una insinuación dogmática del Vaticano en tiempos de cualquier Papa, pero casi siempre se les entiende todo. Y, la verdad, cansan.

El fútbol, sin embargo, no es cansado. Admitido que hay una guerra de fútbol entre Barça y Madrid, dos equipos excesivos tanto en sus jugadores como en su presupuesto, conviene que todos los guerreros estén en plena forma y que, sobre todo, Messi y Ronaldo sigan con su guerra particular. El romano Galba de la serie «Hispania» dijo en el primer capítulo: «Hispanos muertos, romanos dichosos». Puede que eso fuera cierto en la Hispania del siglo I a. C., pero si los romanos se alegraron de la muerte de Viriato tanto como los lusitanos se habrían alegrado de la muerte de Galba, no sucede lo mismo en la Hispania futbolística del siglo XXI.

Creo que los madridistas no se alegrarían de una rotura de fibras de Messi, del mismo modo que me parece que los barcelonistas no sonreirían ante un esguince de tobillo de Ronaldo. ¿Qué es una guerra futbolística sin sus dos mejores guerreros? ¿Cómo van a desear los buenos futboleros que una rotura de fibras o un esguince los deje sin el mejor duelo al sol de los últimos años? Otra cosa es que la guerra futbolística Barça-Madrid se limite al duelo entre estos modernos Aquiles y Héctor. El fútbol actual necesita héroes, es cierto, pero ni Héctor ni Aquiles pueden ganar solos la guerra.
aquiles-hector
Si a usted no le gusta el fútbol, puede ver la guerra Barça-Madrid no como un combate entre griegos y troyanos, ni como un duelo entre Aquiles, el de los pies ligeros, y Héctor, domador de caballos, sino como un concurso de belleza. ¿No le gustaría sentirse como Paris, el hijo de Príamo, cuando tuvo que decidir cuál de las tres diosas, Atenea, Afrodita y Hera, merecía ganar la manzana de oro que la Discordia había otorgado a la más hermosa?

Usted lo tendría más fácil que Paris, porque sólo tendría que elegir entre dos dioses del fútbol, no tres. ¿Elige a Messi, sus diagonales imparables, su divino pie izquierdo, sus 62 goles en los últimos 62 partidos? ¿O se queda con Ronaldo, sus bicicletas que hipnotizan al contrario, sus saques de falta y sus 46 goles en los últimos 48 partidos? Sí, es cierto que Atenea, Afrodita y Hera prometieron a Paris determinados dones si fallaba en su favor, pero no creo que usted tenga la suerte de que Messi se comprometa a darle el imperio de toda Asia, ni que Ronaldo le brinde el amor de la hermosa Helena de Esparta. Elija sin presión y sin miedo. ¿A quién concede la manzana de oro?

No le conozco, querido lector no amante del fútbol, pero creo que elegirá a Afrodita, es decir, a Ronaldo. Afrodita, antes del juicio de Paris, sumergió su cabellera en las aguas del río Escamandro para darle reflejos dorados y presentarse en el «concurso de belleza» aún más hermosa. Ganó, claro. Si Afrodita, diosa del amor, añade a su divina hermosura los trucos de belleza que permiten que su cabello tenga reflejos de oro, Atenea y Hera no tienen nada que hacer. El hermoso Ronaldo cuida sus dorados abdominales en el gimnasio, ese moderno río Escamandro, así que no hace falta que el jugador portugués le prometa el amor de Helena (o del bello Aquiles) para que le conceda la manzana de oro. Entre dos dioses del fútbol, usted se decidirá por el más guapo. Sin embargo, hay muchos que prefieren la nariz griega y el pelo desordenado de Messi al perfil romano y el pelo engominado de Ronaldo. No, no prestemos atención a la belleza de Messi o de Ronaldo. La manzana de oro, para el mejor futbolista.

En fin. No sé por quién se decidirá usted, pero está claro que tendrá que esperar a que se dispute el partido Barça-Madrid. Y ese partido, por todos los dioses, no puede (o no debe) jugarse un lunes. Por favor. No tengo ni idea de en qué día de la semana se celebró el juicio de Paris, pero seguro que no fue un lunes. ¿Se imagina a Afrodita bañándose en el Escamandro un lunes por la noche?