TÚNEZ ROMANA

Túnez lleva a gala ser uno de los países con mayor número de yacimientos romanos en el Mediterráneo, la mayoría de ellos situados en la mitad norte del país y fácilmente accesibles. Además, en algunos casos permiten adentrarse en zonas alejadas de las rutas más turísticas. A continución, mostramos los principales aunque hay otros muchos abiertos al público.


1. Cartago


A sólo 15 kilómetros de Túnez, la antigua capital del imperio cartaginés fue destruida por los romanos para volver a ser construida como una de las grandes metrópolis. Conserva esparcidos por una amplia zona, entre edificaciones modernas, importantes restos de edificios monumentales como las Termas de Antonino, las de mayor tamaño después de las de Caracalla; un anfiteatro de enormes proporciones que sirve como escenario para varios festivales y una serie de edificios públicos y villas en la colina de Byrsa. Allí está la antigua Catedral de San Luis, que murió aquí en 1270, y el Museo de Cartago, que expone muchas de las piezas encontradas en el entorno, incluidos los restos y el ajuar funerario del llamado Joven de Byrsa, de origen fenicio, encontrados en los años 90. Una sola entrada permite el acceso a una decena de monumentos.





2. Thuburbo Majus


El yacimiento de Thuburbo Majus se encuentra a 60 kilómetros de Túnez y 67 de Hammamet. Aunque sus orígenes son cartagineses, fue el emperador Adriano quien refundó la ciudad en este hermoso emplazamiento, mandando construir sus principales monumentos. Conserva un espectacular Capitolio además de termas todavía cubiertas de mosaicos, villas decoradas como la dedicada a Neptuno y media docena de templos que deben su buen estado de conservación a haber sido reutilizadas posteriormente como iglesias paleocristiana. El yacimiento es muy extenso y está situado en un lugar estratégico entre Cartago y Susa. En los alrededores, vale la pena visitar el Templo de las Aguas, en las faldas del Monte Zaghouan, de donde sale el acueducto de 100 kilómetros de longitud mandado construir por Adriano del que aún se pueden ver importantes restos camino de la capital.






3. Dougga


A 110 kilómetros al suroeste de Túnez, este yacimiento fue declarado Patrimonio de la Humanidad y es, sin duda, el de mayor importancia de todo el país tanto por su extensión como por la calidad de sus edificaciones. Está considerado como una de las maravillas de la antigüedad de África del Norte. Su estado de conservación es sorprendente, manteniendo varios templos casi completos, en especial el del Capitolio, termas como las de Licinio, tumbas, teatros, arcos de triunfo y otros edificios públicos y privados dentro de una estructura urbana prácticamente intacta. Conserva, además, un mausoleo libio-púnico de grandes dimensiones. Por otra parte, llama la atención su emplazamiento, desde donde se domina una de las zonas más fértiles del país. En los alrededores vale la pena Testour, una ciudad colonizada por varias oleadas de andaluces entre el S.XVI y XVII que mantiene su particular idiosincrasia.






4. Bulla Regia


La antigua capital de los reyes de Numidia, ya cerca de la actual frontera con Argelia, fue convertida por los romanos en una ciudad de provincia cuya principal característica eran sus villas subterráneas, de las que se mantienen en pie media docena. En algunas se han conservado los mosaicos in situ. Por otra parte, se pueden visitar varias termas en buen estado, un teatro de pequeñas dimensiones, varios templos y numerosas casas con mosaicos y decoración en las paredes. Además, el entorno está cuajado de edificios de época bizantina tanto religiosos como militares. No está de más acercarse a Chemtou, conocido en la Antigüedad por la calidad excepcional de sus canteras de mármol, de las que todavía se pueden ver restos. Al mismo tiempo fue un centro religioso de gran importancia desde la época de los numidios, posteriormente reciclado por romanos y musulmanes.






5. Makhtar


Es quizás el menos conocido de los grandes yacimientos arqueológicos del país debido a su situación en el mismo corazón de Túnez, a 180 kilómetros de la capital y 114 de Kairuan. Mantiene en pie numerosos monumentos de los emperadores Trajano y Marco Aurelio, quienes la convirtieron en una de las ciudades más ricas de la África romana. Los más espectaculares son las termas, un arco dedicado a Trajano y varios templos, como el dedicado a la diosa egipcia Hathor, aunque también destacan restos de otras épocas, como un conjunto de tumbas de tiempos de los numidios o el mausoleo dedicado al rey vándalo Hildeguns. De camino a la frontera argelina y quien desee explorar la zona en profundidad, no puede perderse el yacimiento de Haidra, sede de la Tercera Legión Augusta, donde entre otros monumentos se conserva un arco triunfal dedicado a Séptimo Severo.






6. Sbeitla


El más alejado y meridional de los grandes yacimientos del país (a más de 200 kilómetros al suroeste de Túnez), es sin duda uno de los más espectaculares gracias a su emplazamiento y su situación, alejado de los grandes centros urbanos. Lo más llamativo de la antigua Sufetula es el foro, uno de los mejor conservados de todo el imperio, así como el Capitolio, del que se mantienen en pie tres templos. Otro punto de referencia es el arco dedicado a Diocleciano, aunque lo que más abundan son restos de templos paganos reconvertidos posteriormente al cristianismo, como la basílica de San Vidal o la iglesia de San Siervo. En la misma zona, ya cerca de la actual población de Kasserine también hay que ver el Mausoleo de los Flavios, del que se conservan tres alturas a orillas del río Derb. También vale la pena la antigua Cillium romana, donde llama la atención un arco triunfal del S.III.






7. El Jem


A más de 200 kilómetros al sur de Túnez capital y 70 de Susa se ubica el monumento más emblemático de la Túnez romana, el anfiteatro de la antigua Thysdrus. Declarado Patrimonio de la Humanidad, es tan sólo un poco más pequeño que el Coliseo de Roma pero está mejor conservado y es, sin duda, el monumento romano más grande de África, con 149 metros de largo y 36 de alto, pudiendo albergar cerca de 35.000 espectadores. A finales de julio y principios de agosto se celebra en su interior un festival internacional de música. A un kilómetro se encuentra un interesante museo donde se han depositado algunos de los tesoros encontrados en la zona, y una de las villas mejor conservadas del país. Si se cuenta con tiempo puede completar esta visita con la del Museo de Susa, uno de los más completos del norte de África.






8. Museo del Bardo


No se puede dejar el país sin visitar este museo emplazado en Tunez, en el antiguo palacio de los monarcas otomanos tunecinos conocidos como beys. Aunque está perpetuamente en obras y no se puede ver la totalidad de sus obras maestras, su colección de mosaicos de los siglos II al IV es apabullante. Las piezas proceden en su mayoría de los yacimientos anteriormente citados (están agrupados geográficamente) y de otros de menor importancia. No hay ningún otro lugar en el mundo con tal cantidad de mosaicos de tan alta calidad. Por otro lado, también es importante por sus esculturas tanto púnicas como romanas, paleocristianas y bizantinas encontradas en estos mismos emplazamientos y por un hermoso Eros de bronce procedente de un barco hundido frente a Mahdia en el S.I a.C.





Publicado por Javier Mazorra en el diario El Mundo