CIRENE: LA RIQUEZA QUE EXTINGUIÓ EL SILFIO


La ciudad de Cirene era la colonia griega más importante de lo que hoy es la costa noreste de Libia. Fundada hacia 630 a.C. por griegos llegados de la isla de Tera, pronto controló un extenso y fértil territorio,la Cirenaica, situado entre Cartago y Egipto, que se enriqueció gracias a las activas relaciones comerciales con todo el mundo mediterráneo. Pero la prosperidad de Cirene se debió, sobre todo, a una planta: el silfio, en griego, o laserpicio, en latín, cuya importancia fue tal que quedó reconocida en la herramienta económica y política por excelencia, la moneda.

El silfio fue la imagen elegida para las monedas de Cirene desde finales del siglo VI a.C. y, azares del destino, éstas se han convertido en prácticamente el único documento con que contamos para reconstruir el aspecto de esta planta, que se extinguió a principios de nuestra era, en el siglo I d.C. Parece que pertenecía al género Ferula y que, aunque había plantas parecidas en otros lugares, sólo la que crecía silvestre en la estrecha franja costera de Cirenaica tenía las mejores propiedades. Griegos y romanos como Teofrasto o Plinio el Viejo hablan de sus usos en la cocina y la medicina, como condimento, manjar, forraje para engorde de ganado —su carne adquiría mejor sabor—, medicamento de múltiples aplicaciones e incluso como anticonceptivo. La exportación masiva del silfio, un auténtico producto de lujo, hizo de Cirene una ciudad rica, pero sin duda debió jugar un papel fundamental en su extinción.