NERÓN: DÉSPOTA Y ARTISTA

Violento y sin escrúpulos, hasta el punto de ordenar la muerte de su madre, Agripina, y de su preceptor, Séneca, Nerón fue también un apasionado de la música y del teatro.

Los catorce años del reinado de Nerón (54-68 d.C.) dejaron un profundo y turbador recuerdo entre los romanos. Nacido en el seno de una familia que había sido víctima de una dura persecución política, Nerón llegó al trono gracias a su madre Agripina, que lo impuso como sucesor a Claudio, con quien se había casado y a quien no dudó en envenenar para adueñarse del poder. Pese a la turbia vía de acceso al trono imperial, en sus primeros años de gobierno Nerón mostró dotes de prudencia, tomando importantes medidas de reforma de la justicia y pacificando las fronteras del Imperio. Podía así presentarse a los ojos del pueblo como un césar justiciero y pacífico, que además resultaba ser un gran amante de las artes. Pero esta imagen externa tenía un reverso que no tardó en manifestarse. Creyéndose él mismo un artista consumado, tanto en la música como en el teatro, se dio a organizar espectáculos en los que actuaba él mismo y a los que los ciudadanos estaban obligados a asistir si no querían provocar la inquina del emperador. En su vida personal se entregó a una vida de placeres descontrolados, que en buena medida ha dado pie a la estampa tradicional sobre la depravación de costumbres de la Roma imperial. Casado y divorciado varias veces, hizo asesinar por despecho a varias de sus esposas y amantes, entre ellas a su propia madre, Agripina, con la que mantuvo durante largos años una relación incestuosa. El incendio de Roma, sea o no cierto que Nerón lo provocó por capricho, quedó unido al recuerdo de su tiranía, aunque no sea más que por la represión arbitraria que desencadenó contra la incipiente comunidad de cristianos. En su haber, en cambio, hay que contar la construcción de uno de los palacios más esplendorosos de la antigua Roma, la Domus Aurea, conservada todavía en parte. Obsesionado con las conjuras contra él, finalmente fue la rebelión de las legiones en las provincias la que precipitó su caída. Destituido por el Senado y abandonado por todos, terminó suicidándose de forma deshonrosa al fracasar su intento de huida.

Historia National Geographic