ESPARTA: UNA SOCIEDAD DE GUERREROS

Frente a la inquieta Atenas, Esparta fue en la antigua Grecia un remanso de orden y de virtudes guerreras. O al menos así lo quiso la leyenda, que idealizó su modo de vida.

Frente a la refinada y opulenta Atenas, Esparta ofreció un modelo alternativo de vida que históricamente ha ejercido una atracción especial.

En la antigüedad, al ateniense Platón se inspiró en la ciudad del Peloponeso para elaborar su utopía política, y más tarde, Rousseau preconizó decididamente el ideal espartano como la más auténtica forma de república libre. Lo cierto es que Esparta constituyó una sociedad de gran originalidad. Desde la conquista de la ciudad por un pueblo dorio, Esparta se convirtió en centro del Estado más extenso territorialmente y más poderoso en lo militar de toda Grecia.

Su constitución quedó fijada por Licurgo, el gran legislador de principios del siglo VII. En ella se imponía un estricto régimen de segregación social. Por una parte, estaban las clases subordinadas: los hilotas, prácticamente esclavos; y los periecos, que residían en los alrededores de Esparta y poseían algunos derechos. Los únicos ciudadanos de pleno derecho eran los llamados "iguales", en su origen no más de nueve mil hombres. Como el término indica, entre ellos reinaba un sistema de absoluta igualdad basado en un respecto estricto a las leyes.

El objetivo del sistema social espartano era producir una elite de guerreros dispuestos a entregar su vida en defensa de la patria, y lo cierto es que en este punto el éxito fue completo. Los soldados espartanos destacaron como los mejores hoplitas (infantes) de toda Grecia, y sus intervenciones han quedado grabadas en la historia en batallas como la de las Termópilas o de Platea, hasta la última gran guerra de Esparta, que terminó con la derrota de Leuctra.

Esta excelencia en la guerra se lograba gracias a una educación severa, basada en la gimnasia pero también en las artes, especialmente la música.

La vida de los espartanos tenía un carácter comunitario muy marcado, reflejado en costumbres como la de las comidas en común o syssitia. Como escribía Plutarco, los espartanos vivían como en un campamento, "convencidos de que no se pertenecían a sí mismos sino a la patria".

Historia National Geographic

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