TIBERIO: EL IMPERIO DEL TERROR

Una verdadera leyenda negra rodea la figura de este emperador romano, que hubo de sacrificar su felicidad y su vida privada en aras de la política del Imperio fundado por su predecesor, Augusto.

Llegado al trono tras el reinado rutilante de Augusto, el fundador del Imperio romano, Tiberio ha pasado a la historia por la impopularidad que cosechó entre los contemporáneos, por su carácter turbio e incluso por diversas leyendas sobre supuestas perversiones en su vida privada. Sin embargo, la visión desapasionada de los historiadores actuales resulta bastante más favorable a un personaje que se vio enfrentado a circunstancias vitales y políticas muy espinosas.

Fue hijo de Livia, la bella y ambiciosa patricia que cuando Tiberio tenía cuatro años de edad se divorció para contraer matrimonio con el emperador Augusto. Durante largos años Tiberio vivió a la sombra del poderoso soberano, quien le confió importantes cargos políticos y militares pero a la vez no mostró ningún escrúpulo en utilizarlo para sus propios planes políticos, hasta el punto de obligarlo a divorciarse de su primera esposa, a la que Tiberio adoraba, para casarse con la propia hija del emperador, la disoluta Julia. Durante unos años Tiberio se retiró a Rodas, y cuando volvió a Roma quiso llevar una vida al margen de la política. Pero la muerte de los nietos de Augusto lo convirtió en su heredero natural, y así en el año 14 d.C., cuando ya tenía 56 años, fue proclamado emperador.

En ningún momento de su reinado de 23 años consiguió Tiberio persuadir al pueblo y a los patricios romanos de la bondad de sus intenciones. Todos sus gestos de benevolencia se interpretaron como pura hipocresía. A ello contribuyó la presencia a su lado de un ministro de ambición desmesurada, Seyano, que se hizo dueño y señor de la corte mediante la intriga y el asesinato, incluido el del propio hijo de Tiberio. Hastiado del ambiente de Roma, el emperador se recluyó en una villa de la isla de Capri, frente a Nápoles, entre rumores sobre un comportamiento sádico y licencioso que seguramente eran falsos. Tras ajusticiar a Seyano, eligió sucesor a Calígula, quien quizá estuvo detrás de la muerte del anciano soberano en el año 37 d.C.

Historia National Geographic