POMPEYO: LA GUERRA CIVIL EN ROMA

Fue el adversario de César en la guerra civil, pero también fue uno de los mayores y más capaces generales de la historia de Roma, que renunció a adueñarse del Estado por la fuerza de las armas.

Aunque su figura ha pasado a la historia como prototipo del perdedor, Pompeyo fue un personaje de gran relieve en su época y de innegables dotes militares y políticas.

Su juventud transcurrió bajo la protección de Sila, el "optimate" que puso fin a la crisis política que vivía Roma desde hacía décadas instaurando una dictadura (81-79 a.C.). Pompeyo, sin embargo, se distanció de su valedor, y a la muerte de éste trató de obtener una posición de dominio en la vida política romana gracias a sus exitosas campañas militares, como la que le llevó a Hispania para aplastar la revuelta de Sertorio o la represión de la insurrección de los esclavos liderada por Espartaco. Sus ambiciones políticas tropezaron con la resistencia del Senado y del partido conservador, lo que le llevó a buscar una alianza con los cabecillas del partido "popular", y en particular con Julio César.

Desde el momento en que se estableció el "primer triunvirato" entre Pompeyo, César y Craso (60 a.C.), quedó abierta la pugna entre los dos primeros para ver quién se alzaría con el "principado" en Roma. El título informal de princeps suponía tener el control del poder militar, y era lógico que se atribuyera al general más victorioso. César, con sus espectaculares campañas en las Galias, pronto adquirió ventaja sobre su contrincante Pompeyo, quien se refugió cada vez más en el apoyo de los mismos sectores senatoriales que habían frenado anteriormente su ascenso.

Finalmente, en el año 49, cuando César cruzó el Rubicón, estallaba la guerra civil entre cesarianos y pompeyanos. Sabedor del desorden y la inferioridad de sus fuerzas, Pompeyo decidió abandonar Roma y buscar un campo de batalla más favorable. El choque decisivo se produjo un año después en Grecia, concretamente en Farsalia. Las tropas pompeyanas fueron desperdigadas, y su jefe buscó refugio en Egipto.

Allí sería asesinado a instigación del faraón egipcio. Cuando el verdugo llevó la cabeza de Pompeyo ante César para recabar la recompensa, se cuenta que el general vencedor derramó algunas lágrimas por su rival y ordenó matar al asesino.

Historia National Geographic

0 Comentarios: