AUGUSTO: EL PRIMER EMPERADOR DE ROMA

Irrumpió como el vengador del asesinato de Julio César, y acaparó el poder político, militar y religioso. Cuando su nombre cambió de Octavio a Augusto, Roma se convirtió en un Imperio.

La historia lo recuerda como fundador de un Imperio que abarcaba toda la cuenca del Mediterráneo y como artífice de la pax romana, una era de paz y de prometedora prosperidad material que tuvo como cantores a grandes poetas como Virgilio y Horacio.

Prototipo de la clemencia, Augusto habría sabido poner fin a las guerras civiles que habían desgarrado Roma durante todo el siglo I a.C., con cruentas luchas de bandos, rebeliones sociales y rapiñas de toda clase en las provincias. Pero si el legado que dejó a su muerte el primer emperador justifica en buena medida una visión tan halagadora, los métodos que empleó para alcanzar el poder distaron mucho de ser intachables.

Descendiente de un ilustre apellido, a los 18 años fue adoptado por Julio César, cuando éste se encontraba en la cúspide del poder, pero apenas unos meses antes de que fuera asesinado por una conspiración republicana. Erigiéndose a sí mismo en vengador de su padre adoptivo, impulsó proscripciones en masa de los senadores y caballeros considerados desafectos.

Al mismo tiempo, se enzarzó en una lucha soterrada con su gran rival por la hegemonía en Roma, Marco Antonio. Sin rehuir el choque abierto, Augusto recurrió sin escrúpulos a las artes de la intriga y la difamación.

En particular, la relación de Antonio con la egipcia Cleopatra le permitió presentar a su rival como un renegado que pensaba trasladar la capital del Imperio a Alejandría.

Finalmente, en el año 31 a.C. Augusto lograba la victoria definitiva en la batalla naval de Accio y podía volver de Alejandría con la cabeza de su rival, ejecutado por los egipcios.

Con todo el poder en sus manos, Augusto tuvo la inteligencia de saber guardar las apariencias y maquillar su poder con un respeto formal a la constitución republicana. La fórmula para lograrlo fue la del “principado”: el Senado reconoció su autoridad especial con el título de princeps de la República, al paso que le atribuía los cargos vitalicios de procónsul, tribuno y pontífice máximo. Era el acta de nacimiento del Imperio.

Historia National Geographic 

2 Comentarios:

Anónimo dijo...

Hola! Muy interesante tu blog!
Tengo una pregunta concerniente a un archivo de Scribd que has cargado:

¿Esta bien que ponga un link a tu archivo de "Diccionario Vox Griego Clasico-Español" en un foro de filosofia?

claro que te dare el credito pues tu lo has subido! Es para tener recursos de donde estudiar para todos los usuarios del foro y estaria muy bien tener acceso a tu libro, es un gran recurso y gracias por compartirlo en linea!

De antemano gracias por tu respuesta.

Ángeles dijo...

Se puede descargar al ordenador y funciona más rápido, pero si prefieres el enlace, ponló. Yo me lo descargue de alguna cuenta y lo volví a subir. Cuantas más copias haya mejor. Un saludo