ESCIPIÓN: EL VENCEDOR DE ANÍBAL

Conocido como el Africano por su victoria sobre Cartago en tierras de África, Publio Cornelio Escipión fue uno de los mayores generales de su tiempo, sólo superado por Alejandro Magno

Perteneciente a una de las más ilustres familias de Roma, Escipión fue el último de los grandes patricios que forjaron la república romana, antes de que se iniciara la crisis del estado que conduciría al establecimiento del Imperio por César y Augusto.

Sus momentos de gloria personal coincidieron con una de las crisis más graves a las que se enfrentó Roma en su historia: la invasión cartaginesa encabezada por Aníbal.

Siendo aún un adolescente Escipión participó al lado de su padre en varias batallas contra el general cartaginés, todas ellas saldadas en derrota para los romanos, incluida la de Cannas (216 a.C.), en la que Escipión con sólo 19 años ya reveló su carácter al frenar la retirada despavorida de sus compatriotas.

A los 24 años se le encomendó el mando del ejército romano en Hispania, en sustitución de su padre y su tío, muertos en combate. En una serie de hábiles operaciones Escipión logró dominar toda la península, hasta tomar Cádiz en el año 206. Nombrado cónsul al año siguiente, lo primero que propuso fue trasladar la guerra contra Aníbal, que seguía acampado en Italia, al norte de África, contra la misma Cartago. Con sus legionarios conquistó primero Útica, para luego enfrentarse directamente a Aníbal en la batalla de Zama.

El esperado choque entre los dos célebres generales se resolvió a favor de Roma y ofreció a Escipión una nueva ocasión para hacer gala de su magnanimidad, al negarse a destruir materialmente la ciudad de Cartago, como muchos romanos pedían.

A su vuelta a Roma Escipión tuvo un recibimiento triunfal y durante varios años gozó de una posición de privilegio en la ciudad, prácticamente como un príncipe sin corona. Pero las envidias y el recelo de muchos republicanos ante el excesivo poder personal del Africano no tardaron en poner término a este estado de gracia.

Él y su hermano fueron acusados de malversación, y aunque se les absolvió, Escipión consideró el incidente como una ofensa imperdonable. Se retiró a su villa en la Campania, donde murió dejando como último mensaje una acusación contra la «patria ingrata».

Historia National Geographic