ROMA CONQUISTA ITALIA

Desde sus oscuros orígenes en la ribera del Tíber, Roma se expandió a lo largo de tres siglos por toda Italia, de norte a sur. Guerras, pactos y conflictos civiles marcaron la conquista romana de la península Itálica.

Aunque se conoce bien la extensión que llegó a alcanzar el Imperio romano, sobre los inicios de su andadura se mantienen algunas incógnitas. Según los historiadores, se puede decir aún poco sobre la historia romana del siglo V y gran parte del IV a.C. Ya en la Antigüedad, tanto Tito Livio como Cicerón denuncian que los discursos fúnebres y las inscripciones habían falseado su historia.

Sin embargo, no todo son tinieblas. A través de fuentes griegas, sabemos que los etruscos habían iniciado su declive a mediados del siglo IV a. C., al ser derrotados por los siracusianos e invadidos por los celtas. Una vez los etruscos se replegaron entre el Tíber y el Arno, Roma y el Lacio se liberaron de su control. Según versiones antiguas, la liberación se produjo simultáneamente a la transición de la monarquía a la república, hacia el 509 a.C. Las ciudades del Lacio quedaron sometidas a Roma voluntariamente o por la fuerza, mientras continuaban los choques con los etruscos. Así, siempre según Tito Livio, a inicios del siglo IV a.C. Roma controlaba ya toda Italia central.

Pero la incursión gala del 390 a.C. puso freno a la expansión. Las ciudades vecinas aprovecharon para escapar del control de Roma, y no volvieron a caer en él hasta mediados del s. IV a.C. Finalmente, Roma les concedió una ciudadanía de segunda clase, con todas las obligaciones y sin el derecho de sufragio.

En el 343 a.C. Roma emprendió la guerra contra los samnitas, montañeses que habitaban en la mitad sur de la península Itálica. Los romanos utilizaron su excusa favorita para entrar en conflicto: una supuesta petición de ayuda de Capua. El enfrentamiento duró cincuenta años. Aunque el primero asalto acabó en empate, en el segundo Roma ganó territorio, tras lo que firmó una tregua de cuarenta años. Sin embargo, cuando sólo habían pasado cinco años los samnitas y los demás pueblos de Italia se sublevaron. Roma acabó con las aspiraciones independentistas de todos ellos: dominaba entonces toda la península excepto las franjas norte y sur.

Precisamente en el sur se encontraba la Magna Grecia, que con su esplendor económico y cultural era una gran tentación para sus vecinos. Roma esgrimió otra débil excusa para declarar la guerra. Su enemigo esta vez fue Pirro, rey de Epiro, protagonista de las guerras pírricas, que comenzaron en el 280 a.C. Así entraron los romanos en contacto con la civilización griega, vital para su desarrollo cultural. La historia de Roma se puede seguir a partir de este momento a través del historiador griego Polibio. Él mismo da cuenta de cómo los romanos terminaron por dominar el norte enfrentándose a los galos.

Al cabo de trescientos años de haber iniciado la conquista de Italia, Roma la dio por finalizada.

Historia National Geographic