DESCENSO A LAS ENTRAÑAS DEL COLISEO

Un nuevo recorrido por el Coliseo espera a los turistas que visiten el anfiteatro Flavio. La nueva iniciativa permitirá conocer más de cerca los subterráneos del anfiteatro más complejo de la edad antigua, y el último piso del monumento desde donde se aprecia los Foros Imperiales en todo su esplendor. La directora de arqueología del Coliseo, Rosella Rea, acompañó a ABC en este recorrido creado para ofrecer nuevas alternativas a los 15.000 visitantes diarios de esta obra de la ingeniería romana.

Recorrer la galería que conecta el segundo con el tercer «órden» (o piso) es como viajar en el tiempo. «Se trata de la única galería conservada en su totalidad en el Coliseo», explicó Rea, comentando que a través de esta galería a la que se accede por unos altísimos peldaños «podemos imaginar cómo era la entrada del público que recorría estos pasillos llenos de color en la época».

La vista desde esta altura es un espectáculo mágico. «El área del Coliseo era como un barrio destinado al espectáculo, con cuatro cuarteles, una armería, un hospital, un cuartel de la marina —encargados de la maniobra para cubrir el Coliseo con velas— un gimnasio, y una especie de zoo en el que estaban los animales que se iban a utilizar en los espectáculos», señaló.

A Roma llegaban animales de todo el mundo para celebrar los espectáculos que albergaba el Coliseo. «Es famosa la historia de un elefante que se arrodilló ante el emperador, pero no hay que dejarse llevar por las películas, los combates con animales eran sólo entre animales, solamente combatían personas con ellos cuando se trataba de esclavos o condenados a muerte», nos explicó la directora del Coliseo.

El Anfiteatro Flavio era una de las estructuras más complejas de la época, porque era donde el emperador invertía más dinero. «Existía una estructura bien jerarquizada. Por un lado, estaban los que se ocupaban de los animales, de los escenarios y de los gladiadores; y por otro, quienes limpiaban llevándose a los animales y personas muertas», dijo Rea señalando que una vez al año se llevaban a cabo espectáculos de varios de días de duración.

Precisamente para entender este mecanismo, el Coliseo abrirá la visita durante los meses de verano a un tercio de sus subterráneos. Desde el corazón de este monumento se comprende lo complejo de su mecanismo. Los subterráneos del Coliseo estaban compuestos por dos pisos en los que se instalaron 80 estructuras móviles que servían como hoy en día nuestros ascensores, para subir y bajar decorados, animales, y gladiadores. «Estos ascensores podían transportar dos personas, por lo que al mismo tiempo podían aparecer en el escenario 160 gladiadores», explicó Rea.

Recorriendo estos pasillos e imaginando las escenas de tensión de los gladiadores antes de enfrentarse, o los animales hambrientos que rugían en sus jaulas, no es difícil recrear el olor de la sangre y el sudor, los gritos de los trabajadores y luchadores, y escuchar el riachuelo de agua que llegaba hasta estos subterráneos procedente del acueducto de Roma. «El agua servía para los animales y las personas, pero sobre todo para el público, ya que en el interior del Coliseo había centenares de fuentes de agua potable porque aquí se podía pasar el día entero», señaló la directora del monumento.

Pero ese mismo agua fue utilizado para celebrar las batallas navales a las que el emperador Tito era tan aficionado. A través de dos pequeños muelles que se llenaban de agua, las embarcaciones se alzaban hasta el nivel del escenario dando inicio de este modo uno de los espectáculos más sorprendentes para los 75.000 espectadores que podía acoger el Coliseo, una dimensión parecida al estadio Santiago Bernabeu.

El Coliseo cerró sus puertas en el siglo VI, cuando se había convertido en escenario de juegos de destreza parecidos a los de los circos de nuestros días pero con más peligro. «El próximo proyecto que tenemos en mente es abrir completamente el acceso a la totalidad de los subterráneos del Coliseo, pero son necesarios siempre patrocinadores que financien estos trabajos», concluyó Rea.

ABC