LA DIOSA QUE PRESIDE EL LOUVRE Y QUE INSPIRÓ LA MARCA NIKE

La Victoria de Samotracia, cuyo nombre original es Niké, es el origen del logo y el nombre de la firma. Después de pasar por el «taller», recuperó hace apenas dos meses su sitio en el museo.


Muchos pasan a diario junto a su pedestal. Quizá muchos lo hacen vistiendo zapatillas de la marca Nike. Y puede que otros tantos lo hagan sin saber que esa escultura que tienen en frente inspiró el nombre y el logotipo de la ropa que llevan puesta. Que fue un homenaje a la velocidad y a la victoria, «niké» en griego.

La diosa Niké, símbolo del triunfo en la mitología griega, siempre se ha representado como una pequeña mujer con alas. Cuenta la leyenda que pasó sus primeros años de vida entre los mortales pero que, al conocer el lado oscuro de la humanidad (el crimen, el odio, la maldad) decidió regresar al Olimpo. Durante siglos, su figura presidió competiciones atléticas y militares, una circunstancia por la que, desde los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928, su figura aparece en el reverso de las medallas. La diosa sale portando una corona de laurel, otro señal de éxito.

La victoria de Samotracia (el nombre por el que se la conoce actualmente) ha presidido las escalinatas del Museo del Louvre desde el siglo XIX, de donde fue retirada hace algo más de un año para ser restaurada. La escultura, tallada en el siglo II antes de Cristo, regresó a su emplazamiento habitual en julio de este año con el mármol visiblemente más limpio.

La diosa Niké cuenta con su propio templo en la necrópolis de Atenas. Un edificio de unos 8 metros de altura que fue construido en el siglo V antes de Cristo para conmenorar la victoria sobre los persas en la Batalla de Salamina (480 a. C.). Esta es una de las razones por las que los griegos piden que les devuelvan la escultura de la diosa que hoy está en el Louvre.

A la Niké le han atribuido tradicionalmente dos virtudes: la velocidad y la destreza a la hora de conducir carros. Dos capacidades por las que el empresario Phil Knight optó por elegir ese nombre para su firma de calzado deportivo. Corría el año 1968 y, aunque su proyecto ya tenía marca, no contaba con un logo que lo hiciera reconocible a los ojos de todo el mundo.

Tres años después, en 1971, Phil Knight conoció Carolyn Davidson en la Universidad de Portland, donde él era profesor de contabilidad y ella estudiaba diseño gráfico. Carolyn realizó varios diseños para algunas zapatillas y Knight le encaragó realizar un logo para su marca, una tarea que le empezaba a correr prisa después de tanto tiempo. Carolyne le entregó varios diseños, pero cuentan que ninguno llegó a convencerle. Debido a que tenía que elegir rápidamente una marca para estampar en unas cajas optó por uno de ellos sin demasiado convencimiento. El dibujo «ganador» fue el «Swoosh» –ese es el nombre que le dieron–, que representa una de las alas de la diosa griega Niké. Carolyn Davidson apenas cobró 35 dólares por aquel trabajo.

ABC