LA CIUDAD Y LA CASA GRIEGA (Video)



La disposición de las ciudades griegas está determinada por la orografía del lugar donde se asentaban si bien en la mayoría de ellas encontramos determinados elementos significativos como son la acrópolis, el ágora y las murallas.

La acrópolis era el lugar sagrado, situado generalmente sobre una colina, sirviendo como espacio de reunión de la población en caso de ataque o asedio enemigo. El ágora era el centro de la vida ciudadana y allí se desarrollaban las actividades políticas y económicas.

Las casas estaban situadas sin un plan urbanístico preconcebido, con calles estrechas y sinuosas, sin ningún tipo de pavimento, presentando, por regla general, un aspecto descuidado, llenas de suciedad. Era frecuente que los niños fueran abandonados por sus padres en las calles; también existía un amplio número de vagabundos que vivían donde les era posible.

A pesar de la existencia de un grupo de funcionarios que debían vigilar las vías públicas, el aspecto general de las urbes griegas debía ser bastante deplorable. La ciudad estaba dividida en barrios diferenciados según las clases sociales o la ocupación artesanal de sus habitantes.

La excepción a este caos urbanístico debió ser la ciudad de Mileto donde el arquitecto Hipodamo desarrolló una traza cuadriculada, que en su memoria se llama también red hipodámica.

Teniendo como ejemplo la ciudad de Mileto se construyeron un buen número de urbes en las colonias y en Asia cuando se produjo la expansión helenística con Alejandro.

La mayoría de la población helénica habitaba en unas casas bastante modestas, construidas con materiales absolutamente perecederos por lo que apenas conservamos testimonios arqueológicos.

Estas casas estaban organizadas alrededor de un pequeño patio donde solía estar el pozo en el que se recogía el agua de la lluvia, patio que servía de punto de partida para el acceso a las diferentes habitaciones que apenas tenían ventanas.

Los techos eran planos y en numerosas ocasiones sirvieron para levantar sobre ellos una segunda planta que sobresalía sobre el eje de la calle, lo que era castigado por la administración pública con tributos. Los suelos de las viviendas eran de barro.

Para evitar incendios el fuego era encendido en la calle, aunque no era muy frecuente la existencia de braseros ni chimeneas debido a la carestía de la leña y la práctica inexistencia de conductos de ventilación en los hogares. Cuando el agua del pozo no era suficiente debía acudirse a la fuente pública, trabajo casi siempre reservado a las mujeres.

Las casas de los potentados disponían de mucho más lujo aunque también tenían como eje un patio central con columnas llamado peristilo.

En el video vemos cómo un conjunto de casas ricas descubierto cerca de la Acrópolis ha servido para realizar una reconstrucción hipotética de una de ellas, de finales de la Época Clásica.

Sobre el plano observamos que la disposición de las casas tiene una forma irregular, siendo la del medio mucho más grande, con 10 habitaciones en la planta baja y un amplio patio.

El acceso a la vivienda se realizaba a través de un pequeño pasillo que desembocaba en el gran patio central, verdadero corazón de la casa, donde se situaba el altar para los sacrificios a los dioses familiares. Alrededor del patio se disponían las diferentes estancias. Al otro lado del patio hay una sala con pavimento de mosaico, probablemente para realizar recepciones. Esta estancia da acceso a una dependencia trasera, de uso desconocido.

Atravesando de nuevo el patio llegamos al comedor de los hombres, el andrón o sala de banquetes. En esta sala los varones celebraban el simposio, un banquete privado muy popular en Atenas. Los invitados se recostaban sobre unos lechos llamados kliné, situándose ante ellos unas pequeñas mesas para tener a su alcance alimentos y bebidas.

La planta superior del edificio alberga las habitaciones. En este edificio, el gineceo, la parte de la casa reservada para la esposa, las hijas y las siervas, debía situarse en la parte superior. Las ventanas son escasa y pequeñas. El dormitorio principal, al igual que el resto de las habitaciones, tenía muy pocos muebles: una cama y algunos taburetes y baúles.

Los muros de la casa fueron hechos de adobe, apoyados en un zócalo de piedra. Los tejados, cubiertos de tejas de terracota, eran sustentados por viguería de madera. Desconocemos cuál fue el aspecto de las paredes, aunque muchas casas tenían sus muros enlucidos y pintados, generalmente en color rojo, el más popular, con un zócalo blanco.

Parece ser que el mobiliario utilizado por los griegos no era muy abundante, independientemente del grado de riqueza de los habitantes de las casas. Quizá el elemento más importante fuera la cama, utilizada en variadas funciones, acompañada de mesas, sillas, cofres y almohadones.

Fuente: ARTEHISTORIA.COM