COMENTARIO DE TEXTO EN VERSO: METAMORFOSIS, LIBRO III, v. 14 y ss.

Vix bene Castalio Cadmus descenderat antro,
incustoditam lente videt ire iuvencam 15
nullum servitii signum cervice gerentem.
subsequitur pressoque legit vestigia gressu
auctoremque viae Phoebum taciturnus adorat.
iam vada Cephisi Panopesque evaserat arva:
bos stetit et tollens speciosam cornibus altis 20
ad caelum frontem mugitibus inpulit auras
atque ita respiciens comites sua terga sequentis
procubuit teneraque latus submisit in herba.
Cadmus agit grates peregrinaeque oscula terrae
figit et ignotos montes agrosque salutat. 25

Sacra Iovi facturus erat: iubet ire ministros
et petere e vivis libandas fontibus undas.
silva vetus stabat nulla violata securi,
et specus in media virgis ac vimine densus
efficiens humilem lapidum conpagibus arcum 30
uberibus fecundus aquis; ubi conditus antro
Martius anguis erat, cristis praesignis et auro;
igne micant oculi, corpus tumet omne venenis,
tresque vibrant linguae, triplici stant ordine dentes.


Pertenece este fragmento a las Metamorfosis de Ovidio, en concreto al libro III. Las Metamorfosis. Ovidio terminó "Las Metamorfosis" el año 7 d. C, poco antes de recibir la orden de exilio. Según el poeta, la obra todavía no estaba acabada del todo y por eso decidió quemar el manuscrito.En un escrito posterior explica los motivos que le llevaron a hacer eso y pide a sus amigos que publiquen el poema con las copias que ellos habían conservado, pidiendo indulgencia del lector sobre una obra que no ha podido tener una revisión final por parte del autor.

Es una obra de difícil clasificación. Bajo una apariencia de obra épica, que se puede ver en el uso del hexámetro, el verso de la poesía épica, y en el tono general de la composición, Ovidio nos presenta en 15 libros más de 250 narraciones mitológicas, enlazadas entre ellas sin pausa, que se suceden en el tiempo desde el origen del mundo hasta la transformación en estrella del alma de Julio César. La unidad de la obra viene dada por la continuidad narrativa de los episodios que se van sucediendo unos con otros.

Las fuentes mitológicas de Ovidio se centran en toda la tradición literaria anterior; Homero, Hesíodo, los poetas trágicos griegos y helenísticos, Teócrito, etc. Las metamorfosis, como transformación maravillosa por intervención divina o por efecto de la magia, eran ya un tema conocido en la literatura griega.

La obra comienza con la ordenación del Caos inicial, que da lugar a la creación del universo y del mecanismo de transformación constante y a la aparición de los Dioses y los hombres; continua con la victoria de los Dioses Olímpicos contra los Gigantes y con el diluvio universal que acaba con la vida en la tierra. La vida se retoma después a través de Deucalión y Pirra, los únicos humanos supervivientes, y comienza la trama de metamorfosis y de historias mitológicas de dioses, divinidades menores, héroes y mortales, hasta llegar a la Guerra de Troya (libro XII). A partir de ahí, con la llegada de Eneas a Italia después de la destrucción de Troya, comienza el ciclo de mitos romanos que acaba con Julio César (libro XV). Así, la obra se convierte en una recopilación cronológica de mitología clásica, y es la fuente de información más importante para los escritores y artistas desde el tiempo de Ovidio.

En estos versos narra el mito de Cadmo, cuya importancia en la mitología griega radica sobre todo en ser el fundador de Tebas y el introductor del alfabeto en Grecia.

Cuando su hermana Europa, fue raptada por Zeus en forma de toro, Cadmo salió en su busca por mandato de su padre, Agenor. Cansado de intentarlo sin obtener resultados, consultó en Delfos el oráculo de Apolo que le aconsejó abandonar la búsqueda y seguir a una ternera por toda Beocia; donde la vaca se parase él debería detenerse también pues era el sitio donde debía fundar una ciudad. Cuando la vaquilla se detuvo, decidió hacer un sacrificio a Júpiter y envió a sus compañeros a por agua a la fuente de Marte, guardada por un dragón al que dio muerte. Luego aconsejado por Atenea sembró los dientes del dragón. De los dientes surgió un ejército de hombres armados, los espartoi, que, desde el momento de su nacimiento lucharon unos con otros. Solo sobrevivieron cinco con ayuda de los cuales construyó la ciudad y que pasaron a formar la nobleza de la ciudad de Tebas.

Se casó con Harmonía, hija de Marte y Afrodita; en su boda les entregaron como regalos un collar y un velo hecho por Hefesto por encargo de Afrodita, impregnado de un filtro que envenenaría a sus descendientes (entre ellos la infeliz Ino, o la madre de Dioniso, Semele).

Sus hijos y los hijos de sus hijos tuvieron finales muy tristes marcados por el rencor de Marte, que no perdonó a Cadmo haber dado muerte a la serpiente. Cuando el mismo Cadmo fue destronado en su vejez por su propio nieto Penteo, su resistencia llegó al límite y gritó a los dioses que si una serpiente era tan querida por ellos, él entonces preferiría ser una serpiente en lugar de un hombre. Al instante su piel se tornó en escamas y sus miembros en colas moteadas. Cuando Harmonía vio cómo sus marido se había transformado, ella pidió transformarse también en serpiente, y su petición fue escuchada.

Comento desde el verso 14 hasta el verso 34, ambos incluidios, en concreto el pasaje donde tras consultar al oráculo siguen a la ternera hasta que ésta se detiene y señala el territorio donde se asentará la nueva ciudad. Los compañeros marchan a buscar agua en la gruta custodiada por la serpiente de Marte, un monstruo horrendo de ojos brillantes por el fuego, tres lenguas y una triple hilera de dientes.

He numerado los versos del uno al veintiuno para poder referirme a ellos con comodidad.

Como he dicho antes, se trata de una sucesión de hexámetros dactílicos que se ajustan a la claúsula del quinto pie dáctilo y que presentan en el sexto pié unas pocas veces un troqueo (v. 6, 17) y en gran parte de las ocasiones un espondeo (v. 1, 7, 10, 11..).

En la mayoría de los versos hay coincidencia entre el número de sílabas gramaticales y el de sílabas métricas, excepto en cuatro versos en los que la elisión resta una sílaba al total de sílabas gramaticales: v. 6: Panopesqu’ evaserat, v. 9: atqu’ ita, v. 11: peregrinaequ’ oscula y v. 14: peter’ e. Si el mayor múmero de sílabas métricas que puede tener un hexámetro es 17 y el menor es 12 /13, estos que aquí tenemos estarían casi en la mitad, pues abundan los versos de quince sílabas (11 versos: v. 1,4,5,6,7,11,14,15,16,19,21), en detrimento de los de 14 (sólo cuatro versos: v. 2,3,8,12) y de más de quince ( los seis restantes: v. 9,10,13,17,18,20).

De esto se deduce que de un total de veintiun versos once de ellos presentan una proporcion equilibrada de tres dáctilos y tres espondeos/dos espondeo-un troqueo. Con cuatro dáctilos tenemos otros cuatro versos y coon cinco dáctilos tenemos el verso 9, holodáctilo con la excepción del sexto pie. El predominio del pie dáctilo hace que el ritmo de la narración sea fluido y ligero. 

Esta sensación de ligereza rítmica se acentua cuando observamos las cesuras de los versos:

Tenemos cuatro versos con cuatro cortes internos (cesura trihemímera, penthemímera y hepthemímera y diéresis bucólica tras el cuarto pie en los versos 9,16 y 20, y cesura trihemímera, hepthemímera, trocaica o femenino y diéresis bucólica en el v. 18), otros nueve versos con dos cesuras y diéresis y ocho más con al menos dos cesuras. A mayor número de cesuras mayor ligereza y alegría en el rítmo del verso y por tanto en la narración.

Como corresponde a un texto de estas características hay abundancia de adjetivos, en su mayor parte calificativos (taciturnus, speciosam, uberibus, densis, altis..); aparecen también un gran número de adjetivos verbales, en algunos casos usados únicamente como adjetivos (presso, ignotos, conditus), y en otros como verbos de una oración de participio (gerentem, sequentis, tollens, efficiens, violata). Los cuatro primeros son participios de presente con morfema –nt- que en las formas tollens y efficiens ha perdido la consonante sorda dental ante la s: toll-e-nt-s > tollenss (asimilación de la t a la s) > tollens (simplificación de la geminada).

La forma sequentis, acusativo plural arcaico, pertenece a un verbo deponente. Estos verbos, de significación activa, presentan una conjugación especial que coincide totalmente con la voz pasiva en el caso de las formas personales, pero que en sus formas no personales permiten una mayor riqueza que la pasiva, pues pueden formar también participios presentes (como el del ejemplo, perteneciente al verbo sequor) y gerundios, que son formas propias y únicas de la voz activa. 

Adjetivo también es el gerundivo libandas, en acusativo plural femenino. En él encontramos el morfema caractéristico de gerundios y gerundivos –nd- que en los verbos de la tercera y cuarta conjugación presenta un vocalismo –end-, alternante en época arcaica con el vocalismo –und- < *ond, y que terminó por imponerse en época clásica. No obstante el vocalismo –und- subistió bien como arcaismo en el lenguaje jurídico, bien como adjetivos fosilizados en época arcaica. Ya en esta época el sufijo –nd- había sido empleado en relación con los sufijos *bhu (que indica intensidad) y *kw (que indica posibilidad), dando lugar a los sufijos –bundus y –cundus que encontramos en palabras como fecundus (v. 18).

En el verso 21 encontramos dos numerales: tres y triplici; el primero de ellos es el cardinal del número tres en nominativo plural femenino y el segundo es el multiplicativo en ablativo singular masculino, con terminación –i-, que es la que predomina en este tipo de adjetivos (también en los terminados en –ax, -ix y –ox) y que se ajusta a la norma de preferir la forma –e- para los adjetivos referidos a personas y la forma –i- para los referidos a cosas. En el primer caso el cardinal presenta la raíz con vocalismo –e < * trey y en el caso del multiplicativo la raíz presenta vocalismo cero *try.

También en ablativo singular con terminación –i- encontramos securi (v. 15). Esta terminación -i- es un arcaismo que conservan algunos sustantivos masculinos y femeninos de tema en –i (turris, tussis, securis) y los nombres geográficos. Otros nombres oscilaron entre la terminacion –i y la –e sin decantarse por ninguna de las dos. Entre ellos está el sustantivo ignis que aquí aparece en ablativo con vocalismo –e (igne) en el verso 20.
Los adjetivos speciosam (v.7) y humilem (v.17) están formados a partir de los sustantivos species y humus respectivamente. A estos sustantivos se les ha añadido un sufijo derivativo. En el primer caso se trata del sufijo –osus, que indica abundancia y en el segundo caso el sufijo –ilis indica pertenencia o relacion con el objeto nominal, en este caso la tierra. Sufijo derivativo es también el sufijo –tor que encontramos en el sustantivo auctorem (v. 5). En este caso el sufijo de agente se une a una raíz verbal, la raíz aug- del verbo augeo. La oclusiva velar sonora, en contacto con la sorda t se asimila a ella transformándose en la velar sorda –c: aug-tor > auc-tor. 

Un fenómeno de asimilación encontramos también en el participio efficiens < ex-facio; en realidad en él se dan tres hechos fonéticos: En primer lugar la fricativa sorda –f inicial de facio atrae a la fricativa silbante –s a su punto y modo de articulación y posteriormente hace lo mismo con la oclusiva sorda. En segundo lugar al tomar la desinencia –s en nominativo singular, ésta en contacto con la dental provoca primero su asimilación y después la reduccion de la geminada. En tercer lugar la raíz del verbo facio se ve afectada por un cambio de timbre en virtud de la ley de la apofonía, que viene a decir que una sílaba inicial cambia su timbre –por lo general hacia i- cuando ve modificada su posición de sílaba inicial, casi siempre por la adición de un sufijo.

Suele considerarse una señal de arcaismo cuando no se producen los hechos de asimilación, como sucede en inpulit (v.8) y conpagibus (v.17). En este caso lo esperado serían las formas impulit y compagibus, con la nasal asimilada al punto de articulación de la oclusiva y convertida por tanto en nasal labial –m. En el caso de inpulit se mantendría la alveolar originaria presente en la preposición –in usada como prefijo. El segundo caso llama más la atención, pues se trataría de un fenómeno de disimilación y no de ausencia de asimilación: la forma originaria es la preposición cum añadida a un sustantivo formado con una raíz verbal (compages < cum-pingo< cum-pango. Esta disimilación de las labiales tiene su razón de ser en el afán arcaizante propio de la poesía que hemos visto reflejado antes en otros ejemplos. 

Los sustantivos Phoebum (v. 5) y Cephisi (v.6), muestran su origen griego en la transcripción de la aspirada labial sorda griega mediante la oclusiva sorda labial seguida de h. También es de procedencia griega el sustantivo Panopes (v.6) que se declina según el modelo griego de los temas femeninos en alfa larga y que presenta por tanto la terminación de genitivo singular –es, propia de la declinación greco-latina.