LOS PALACIOS MINOICOS


El rasgo más característico de la población minoica es su modo de asentamiento en torno a un edificio central, el palacio. Encontramos diseminados por todas la isla palacios de distintos periodos, entre los que destacan los de Cnosos, Festo, y Hagia Tríada.

    

La sensación que producen los palacios minoicos es la de un laberinto: los pasillos que conducen a las dependecias reales y principales tienen forma de zigzag; las escalinatas no son rectas, sino que frecuentemente son en forma de curva con lo que el visitante era conducido a sus dependencias o a las dependencia reales por un camino indirecto dando un rodeo; al mismo tiempo las dependencias del palacio y las casas de la ciudad se aglomeran y agolpan al modo neolítico, recordando en muchos casos los callejones y callejuelas de los poblados árabes. La leyenda del laberinto se relaciona con el palacio de Cnosos y la disposición de las distintas habitaciones, antesalas, vestíbulos y corredores en el que un visitante extraño fácilmente se perdía. 

               

Para Arthur Evans el nombre de laberinto también tendría que ver con los palacios, en concreto vendría de “labrys”, palabra que significa hacha, haciendo referencia a las dobles hachas que aparecen en el palacio de Cnosos y que son el signo de la disnastía real minoica de Cnosos.

   

Por el tamaño del palacio y las dimensiones del asentamiento, Cnosos debía ser la "capital" del mundo minoico y las demás poblaciones con palacios eran ciudades de segundo orden con unos gobernantes o príncipes posiblemente subordinados al poder del gobernante de Cnosos. Estos gobernantes también eran, como él, jueces y sacerdotes. Es muy probable que además existieran diseminados por las llanuras de Creta una serie de terratenientes semiindependientes.

Los palacios cuentan con dos y, a veces, tres pisos; presentan generalmente un gran número de habitaciones y dependencias unas en torno a otras, comunicadas por escaleras, y rampas; para iluminar las habitaciones construyeron patios interiores y abrieron enormes tragaluces; para separar algunas dependencias se valieron de mámparas plegables y de correderas de madera y de pilares-columnas en vez de tabiques, dando sensación de mayor amplitud.

     

Las depencias principales estaban decoradas con frescos que representaban escenas de la vida cotidiana o escenas lúdicas.

        

El exterior del palacio se cubre con piedras centelleantes cortadas en losas con escoplos y sierras. Los residuos eran eliminados mediante un sistema de alcantarillado; la ventilación de las habitaciones era posible gracias a los grandes ventanales y tragaluces.