CIUDADES DE LA HISPANIA ROMANA (Videos: Las ciudades, las vías, algunas ciudades...)


Durante el Alto Imperio, etapa que podemos situar entre el siglo primero y mediados del tercero, se produce el esplendor de la Hispania romana. A la anterior división del territorio en dos provincias, Citerior y Ulterior, le sucede ahora una nueva. Así, la península queda dividida en las provincias Citerior Tarraconense, Ulterior Bética y Ulterior Lusitana, cuyas capitales respectivas serán Tarraco, Corduba y Emerita Augusta.

Paralelamente, se produce un gran desarrollo urbano, que dará lugar a la creación o consolidación de ciudades como Lucus Augusti, Asturica Augusta, Clunia, Calagurris, Segobriga, Capera, Ilici o Hispalis, entre otras muchas. Al mismo tiempo, antiguos centros urbanos como Emporiae, Carthago Nova o Gades, mantienen su intensa actividad económica.

El esplendor de la dominación romana de Hispania se traduce en un amplio programa de construcción de edificios públicos. Son numerosos los restos de teatros, entre los que merece la pena destacar los de Emerita Augusta, Itálica o Tarraco, entre otros muchos.

También se edificaron numerosos anfiteatros, en ciudades como, aparte de las citadas, Segobriga, Capera o Conimbriga. Por último, el circo romano ocupó los tiempos de ocio de los habitantes de ciudades como Tarraco, Calagurris, Toletum, Saguntum, Emerita Augusta o Mirobriga.

La construcción de redes viarias, que ya se había iniciado en el período republicano, se intensificará durante los siglos siguientes. El litoral mediterráneo queda articulado mediante la Vía Augusta, que conecta a Hispania con Roma por la costa levantina, dirigiéndose en uno de sus ramales desde Carthago Nova hacia el interior en dirección a Acci -Guadix- para alcanzar el Guadalquivir y, por su cauce, la Baja Andalucía, hasta finalizar en Gades.

Los territorios occidentales de la Península se relacionan mediante la llamada Vía de la Plata que une a Asturica Augusta -Astorga- con Emerita Augusta -Mérida-, conectando desde aquí con la que se dirige hacia los centros del Bajo Guadalquivir, tales como Hispalis e Italica.

Finalmente, los territorios septentrionales quedan relacionados mediante diversas vías, como la que une Asturica Augusta con Burdigalia (Burdeos) o la que articula todo el valle del Ebro.

Los ejes fundamentales de articulación del territorio se complementan con otros de menor proyección, tales como los que unen Bracara -Braga- con Olissipo -Lisboa-, a ésta con Pax Iulia -Santarén-, a Emerita con Caesaraugusta a través de Toletum -Toledo-, o a Gades con Carthago Nova por la costa, a la que conocemos como Vía Hercúlea. La construcción de redes de ámbito local, que relacionan a ciudades concretas, completa la nueva articulación de la Península.