TESEO Y EL MINOTAURO

Entrada publicada por Blanca, Paula y Noelia, 1º de Bachillerato

Minos pide ayuda a Poseidón para gobernar Creta. Éste acepta y le hace rey de la isla. Sin embargo, a cambio, hace emerger de las profundidades de sus aguas un hermoso toro blanco que Minos debe sacrificar en su nombre. Embelesado por la belleza del animal, el rey se ve incapaz de llevar a cabo dicha ofrenda.

Poseidón, enfurecido, decide vengarse haciendo nacer en Pasifae, esposa de Minos, un extraño deseo incontrolable y frenético por el albo toro. La mujer, embriagada de esta pasión, encuentra en Dédalo, hábil artesano, el método perfecto para consumar este amor imposible: la confección de un disfraz de vaca realizado en madera. 

Giulio Romano (1492 - 1546): Pasifae (Mantova, Palacio del Té)

En esta singular unión se engendra al Minotauro. Esta extraña criatura de torso de hombre y cabeza de toro, tenía la peculiaridad de alimentarse exclusivamente de carne humana. Despiadadamente, la bestia siembra el pánico entre las gentes de Creta para saciar su voraz apetito. De este modo, el rey Minos, acude a Dédalo, que también era arquitecto, para diseñar un laberinto del que el Minotauro nunca pudiera salir, y así, apaciguar la inquietud de su pueblo.

Paralelamente, Androgeo, hijo de Minos, se encuentra en Atenas participando en una competición olímpica y tras quedar campeón, es asesinado. Para vengar la muerte de su hijo, el rey de Creta se dirige a Atenas con toda su tropa. Egeo, rey de Atenas, tras contemplar el numeroso ejército de Creta se ve incapaz de combatirlo, a lo que Minos propone una alternativa de paz: cada año, Egeo ha de enviar siete inocentes jóvenes y siete doncellas vírgenes que servirán de alimento para el Minotauro.

Los atenienses aceptan el tributo, que sería suspendido cuando alguno de estos enviados consiguiera escapar del laberinto. Para liberar a su pueblo de esta carga, Teseo, hijo único de Egeo, se ofrece como voluntario.

Al llegar a Creta, conoce a Ariadna, una de las de las hijas del rey Minos, que se enamora perdidamente de Teseo. Éste pide ayuda a la joven para destruir a la bestia, prometiéndole llevarla consigo a Atenas y tomarla como esposa si triunfaba saliendo del laberinto sano y salvo. Es entonces cuando le hace entrega de un ovillo de lana que ella misma confecciona y le dice que ate un extremo a la puerta para poder guiar de vuelta sus pasos por los oscuros corredores de aquel palacio laberíntico.

Cerámica del pintor Aisón (c. 425–410 a. C.), en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid, en la que Teseo arrastra al Minotauro
Y así es como Teseo consigue dar muerte al Minotauro con sus propias manos y logra salir del laberinto gracias a la ayuda de Ariadna, poniendo fin a la sumisión ateniense.