ARISTÓTELES, EL PADRE DE LA CIENCIA GRIEGA

Guiado por una curiosidad insaciable, Aristóteles estudió todos los campos del saber, de la zoología y la botánica a la psicología y la política, marcando el rumbo de la ciencia en Occidente durante dos mil años.

Fue el primer explorador del cosmos, del universo físico. Estudió los animales, las plantas y toda la actividad humana, desde la psicología hasta la política. Durante dos mil años, su labor pionera marcó el rumbo del pensamiento y la ciencia en Occidente.

En un famoso fresco de Rafael, "La escuela de Atenas", Platón y Aristóteles están en el centro de la escena, entre los grandes filósofos griegos, y ofrecen gestos contrapuestos: Platón apunta con su mano al cielo y Aristóteles con la suya a la tierra.

El gran pintor del Renacimiento destaca así algo esencial: el pensador idealista se enfrenta al realista. Platón creía que las ideas eran la verdadera realidad y que el mundo terrestre y sensible era sólo copia de esos modelos celestes. Su discípulo, Aristóteles, por el contrario, opinaba que sólo existe el mundo que percibimos por nuestros sentidos y que comprendemos mediante la observación y el razonamiento. Eso explica que Aristóteles rechazara la teoría de las ideas de su maestro (en cuya Academia, en Atenas, permaneció dos décadas) y que se dedicara a investigar la realidad que tenía ante sus ojos.

El respeto intelectual hacia Platón no impidió a Aristóteles desarrollar su labor. Aristóteles poseía las virtudes del pensador abstracto y las del investigador minucioso, experimental, que reúne datos incesantemente, pone a prueba sus conclusiones y analiza el mundo de la mente y de la naturaleza a fondo; un afán al que posiblemente no era ajeno el que su padre fuese médico.

Fue, en mucha mayor medida que Platón, un científico enciclopédico. No sólo meditaba acerca del sentido de la vida humana en el cosmos, sino que quería observar la vida en todas sus manifestaciones. No sólo pretendía tratar el mundo de los humanos y las estrellas, sino la zoología y la botánica, además de la psicología y la política. Con ello recuperaba la tradición de los primeros filósofos griegos, que habían investigado la physis (la naturaleza) y el cosmos (el universo). Desde los hombres a los insectos, los gusanos, los crustáceos y los peces, la naturaleza le ofrece al filósofo un abigarrado espectáculo digno de reflexión, más al alcance de una investigación precisa y minuciosa que el eterno mundo de las estrellas y las utopías de cualquier tipo.

Si Platón prefería las puras matemáticas como un preludio al estudio filosófico, Aristóteles estaba más inclinado al examen de los seres vivos que a los números y los astros, y fue un gran pionero de la zoología, de la taxonomía animal (la clasificación de los animales) y de la anatomía comparada. De vivir en nuestros días habría sido, sin duda, un gran investigador en biología.

Esa actitud de filósofo no debe hacernos olvidar que era un pensador riguroso con una perspectiva global, y que trataba de encajar sus investigaciones zoológicas en una visión de conjunto de la naturaleza, que, en su opinión, «no hace nada en vano». Es decir, que todo en ella tiene un propósito, una función.

Las aportaciones de Aristóteles en el terreno de la fisiología y la anatomía merecen nuestra admiración, habida cuenta de los conocimientos de su tiempo. Diseccionó algunas especies animales, pero en la Grecia antigua no se practicó la disección del cuerpo humano. En sus estudios sobre el cuerpo humano cometió algún error curioso, como el de considerar que el centro de las sensaciones era el corazón y no el cerebro. Aristóteles escribió de muchos temas y dio lecciones muy variadas.

Se nos ha perdido buena parte de su obra escrita, pero lo que nos queda es impresionante por su horizonte y su densidad y agudeza intelectual. En terrenos tan variados como lógica, retórica, poética, política, economía, metafísica, física, zoología e historia de las constituciones, sus ideas y aportaciones marcaron el rumbo a toda la investigación posterior durante siglos.

Tomado de: Historia National Geographic