MALDICIONES ROMANAS II

tabella encontrada en Bath
Los romanos no eran especialmente creyentes, al menos, no en el sentido estricto que tenemos hoy en cuanto a creer en un Dios. Pero lo que si que eran, era tremendamente supersticiosos. Creían en todo tipo de conjuros, augurios, señales, hechizos y maldiciones en donde si tenían que entrar en juego dioses y demonios. Dentro de estos rituales había uno bastante generalizado que realizaban romanos de cualquier razón social y de los que nos han llegado bastantes restos. Se trata del uso de las “defixionum tabellae”, que eran una suerte de maldiciones que conjuraba cualquier persona en el ara (altar doméstico) que todo romano tenía en su hogar. Son una serie de textos mágicos que se escribían con un punzón sobre tablillas de bronce, estaño pero sobre todo de plomo (se creía que este metal estaba estaba ligado a Saturno y era un Dios especialmente dañino con los varones). Sobre ellas se escribía el nombre del maldecido (casi nunca del maldiciente) y se exhortaba a algún dios o demonio para que este hiciera caer todo tipo de calamidades sobre sus enemigos. Después se enrollaban o doblaban y se clavaban en muros o se enterraban en sotanos para que llegara antes a los demonios que se invocaban. 

Dos ejemplos de estas maldiciones se encuentran en estos textos:

Malcio Nicones oculos
Manus dicitos bracias uncis
Capilo caput pedes femus venter
Natis umlicus pectus mamilas
Colus os bucas dentes labias
Me[nt]us oclos fronte supercili
Scaplas umerum nervias ossu
Merilas venter mentula crus
Quastu lucru valetudines defico
In as tabelas.
A Malcio Nicones ojos
manos, dedos, brazos, uñas
cabellos, cabeza, pies, fémur, vientre,
ombligo, pecho, pezones,
cuello, boca, morros, dientes, labios,
barbilla, ojos, frente, cejas
espalda, hombros, nervios, huesos,
vientre, polla, piernas
toda su riqueza, su salud maldigo
en esta tablilla.

Dii iferi vobis comedo si quicua sa-
Ctitates hbetes ac tadro Ticene
Carisi quodquid acat quod icidat
Omnia in adversa. Dii iferi, vobis
Comedo ilius memra, colore,
Ficura, caput, capilla, umbra, cereb-
ru, frute, supe[rcil]ia, os, nasu,
metu, bucas, la[bra, ve]rbu, vitu-
colu, iocur, umeros, cor, fulmones,
itestinas, vetre, bracia, dicit-
os, manus, ublicu, visica, femena,
cenua, crura, talos, planta,
ticidos
dii iferi si ellud videro…tabescete
vobis sanctu ilud lib[e]ns ob anu-
versariu facere dibus parentibus ilius… …
peculiu tabescas…
A vosotros dioses infernales os encomiendo si
algun poder tenéis asi digo que a Ticene
de Carisio todo lo que haga le resulte
en su contra. A vosotros, dioses infernales
encomiendo sus miembros, salud,
figura, cabeza, cabellos, sombra, cerebro,
frente, cejas, boca, nariz,
barbilla, morros, labios, lengua,
cuello, ojos, hombros, corazón, pulmones,
intestinos, vientre, brazos, dedos,
manos, ombligo, vesícula, coño,
suciedad, talones, plantas de los pies,
dedos de los pies.
Oh dioses infernales si la viera …consumirse
a vosotros libación por aquel santo
aniversario haria a los dioses familiares de aquel…
una ofrenda tendrás…

tabella de Leicester
Las razones por las que se echaban estas maldiciones eran variadas. Discusiones vecinales, simple rencillas o un ladrón que te ha robado. 

Como en esta tablilla llamada la maldición de Leicester. Esta defixionum tabellae es peculiar porque se encontró sin enrollar ni doblar, de ahí su buen estado de conservación.

En ella se puede leer: “Al dios Maglus, le doy el ratero que ha robado la capa a Servandus. Silvestre, Riomandus (etc.)… que lo destruya antes del noveno día, la persona que le robó la capa a Servandus…” Sigue una lista de 18 o 19 sospechosos.

También se usaban para maldecir a enemigos o contrincantes deportivos. Una de las más conocidas proviene de Hadrumetum (Túnez), y fue encontrada en la tumba de un niño. Es de plomo, y mide 11 por 9 cm.  Está grabada por ambas caras. Sobre una de ellas encontramos el siguiente texto:

adiuro te demon qui
cunque es et demando ti
bi ex anc ora anc di
e ex oc momento, ut equos
prasini et albi crucies
ocidas, et agitatore Cla
rum et Felice et Primu
lum et Romanum ocidas
collida, neque spiritum illis
relinquas; adiuro te
per eum qui te resoluit
 temporibus deum pelagi
cum aerium.  Iaw Iasdaw  ooriw .. ahia.

“te conjuro, demonio,
quienquiera que seas, y te pido
que desde esta hora, desde este día,
desde este momento,  a los caballos de los Verdes
y de los Blancos, tortures
y mates  y hagas chocar a los aurigas Claro,
Félix, Prímulo
y Romano y (los) mates,
y  ni el espíritu para ellos
dejes; te conjuro
a través de éste que te desligó para siempre,
 el dios del mar y del cielo.”  Iaw Iasdaw
 ooriw .. ahia.
tabella de Hadrumetum
Sobre la otra cara encontramos grabado un demonio con una cresta de gallina sobre su cabeza. Con su mano derecha sostiene un vaso con asa; con la izquierda, un largo pie rematado en una lampara, o bien un incensario. 

Está de pie sobre un esquife. En su pecho, según Georges Lafaye, puede leerse su nombre (Baitmo / Arbit/to). Para Audollent y Dessau sólo son palabras mágicas (Antmo / arait / to). Tras él hay grabadas palabras mágicas de significado desconocido (Cuigeu / censeu / cinbeu / perfleu / diarunco / deasta / bescu / berebescu / arurara / baxagra). Sobre el esquife se encuentran los siguientes nombres: Noctiuagus, Tiberis, Oceanus, tal vez pertenecientes a caballos59. El sentido de la inscripción es claro: el autor, seguramente un auriga perteneciente a la facción roja o la azul, recurre a la ayuda de un demonio para eliminar a los aurigas y a los caballos de la facción rival.