Viernes es “el día de Venus”, el dies veneris latino, venerdi en italiano, palabra que está en la base de toda una familia etimológica (enfermedades venéreas, relacionadas con el sexo; género venérido, al que pertenecen moluscos como la almeja). Venus es, como se sabe, la diosa del amor, de la belleza, de la fertilidad que, en este caso, se corresponde bien con Freyja, la diosa del amor de la mitología nórdica que conmemoran las lenguas germánicas, y que da Friday en inglés o Freitag en alemán.
Más difícil aún es reconocer el origen en francés, donde sábado se dice samedie, o en alemán, donde se dice Samstag, pero en ambos casos mantiene la misma relación con el Sabbat judío, aunque sea a través no propiamente del hebreo, sino más bien del bajo latín, dies sambati, “día del sábado”.
El domingo no es otra cosa que el dies dominicus latino, el día del Señor, y debe su nombre a que en día tal se produjo la resurrección del Señor (“del Señor”=dominis en latín). Un día, este domingo de las lenguas latinas, que en el Nuevo Testamento, sin embargo, recibe un nombre bien diferente, como se puede leer en cualquiera de los cuatro evangelios: “Al alborear “el primer día de la semana” [el que luego será el domingo], María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro […] Un ángel del Señor bajó del cielo y […] se dirigió a las mujeres y les dijo: ‘Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba’” (Mt. 28, 1-6).
Y es que al ser el sábado el día que cierra la semana judía, aquél en el que Dios descansó al terminar la creación, el domingo es, sencillamente, "el primer día de la semana". Un día que, sin embargo, es referido ya como tal “día del Señor” en uno de los últimos libros de ese mismo Nuevo Testamento, el Apocalipsis (escrito en los últimos años del s. I), en el que podemos leer: “Caí en éxtasis el día del Señor [el dies Domini, el domingo]” (Ap. 1, 10).
En las lenguas germánicas, sin embargo, el domingo no se corresponde con el Señor,sino con el Sol, que además de astro rey, es también la principal deidad en la religión pagana en tiempos del Emperador Aureliano, el que implantó, precisamente, el culto del Sol en el Imperio. Algo que es muy evidente en el inglés Sunday (sun=sol, day=día), o en el alemán Sonntag (sonne=sol, tag=día).
No sería justo terminar este artículo sin hacer una referencia a la lengua portuguesa, altamente singular por lo que al tema que aquí tratamos se refiere, pues el portugués es el único idioma en el que hallará éxito el intento cristiano de despaganizar los días de la semana sustituyendo sus nombres paganos por otros que no hicieran referencia a los dioses imperiales. De ahí que en portugués, el lunes sea segunda feira (segundo día), el martes terça feira, el miércoles quarta feira, el jueves quinta feira, y el viernes sexta feira. El sábado es sabado, como en español y de manera similar al resto de lenguas romance.
Y el domingo es domingo, una vez más como en español y al modo y manera de las demás lenguas romance. Observe el lector que el lunes es segunda feira y no prima feira, como podría haberse esperado, y es que condición tal de “primer día de la semana” le correspondería, como hemos tenido ocasión de señalar poco más arriba, no al lunes sino al domingo, día en el que tuvo lugar la resurrección de Jesús según expresan unánimemente los cuatro evangelios.
Fuente: Religión en libertad.com
Fuente: Religión en libertad.com
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