El relacionar la ciudad con hechos míticos dotaba al lugar de cierto prestigio, a la vez que unía los tiempos histórico y mítico en un solo relato. Esto es algo que fue muy habitual hasta entrada la Edad Media, e incluso las familias reales buscaban en sus árboles genealógicos mostrar que entre sus ascendentes se encontraban personajes mitológicos.
En este sentido, la estudiosa de la antigüedad Adrienne Mayor señala que en la antiguas Grecia y Roma se interpretaban los huesos fósiles gigantes
como pertenecientes a los héroes mitológicos, ya que los antiguos suponían que la estatura de los héroes era muy superior a la de los humanos. El descubrimiento de estos restos, era ampliamente celebrado debido al prestigio que daba a la ciudad, como lugar de sepultura de un héroe (“El secreto de las ánforas”, Grijalbo, Barcelona, 2002). Encontrar una prueba “científica” de que en una ciudad había sido enterrado un héroe, era pues, un modo de vincular la ciudad al pasado mítico.
No sólo las ciudades griegas buscaban glorificarse a través de vincular el territorio que ocupaban con narraciones míticas. La ciudad de Cádiz, por ejemplo, mantiene en su escudo la figura del héroe griego Heracles (Hércules en la mitología romana), quien según la leyenda venció allí al gigante de tres cabezas Gerión, figura que también está presente en el escudo del Cádiz Club de Fútbol.
Los ejemplos de esto abundan sobre todo en el fútbol griego, donde es habitual que los clubes lleven nombres de dioses o héroes de la mitología. Ejemplos de esto son la presencia en nombres de clubes griegos de dioses como Apolo, del sol, la luz, la curación, la música, la profecía, el arco y la poesía (Apollon Kalamaria o, en Chipre, país al que dedicaremos un post en breve, el Apollon Limassol) o Ares, dios de la guerra (Aris de Salónica). El caso del Aris de Salónica es significativo por varios motivos.
En los nombres y escudos de equipos griegos de fútbol encontramos también referencias culturales del pasado mítico e histórico tales como atletas (Olympiakos del Pireo), guerreros griegos (AO Thrasyvoulos) o el famoso barco griego, eltrireme (en el escudo del Kerkyra FC, de la isla del mismo nombre).
En equipos de fuera de Grecia también se dio el fenómeno descrito. En Holanda, está el célebre caso del Ajax de Ámsterdam, fundado en 1900, que debe su nombre al héroe mitológico Ajax, primo de Aquiles, que luchó en la mítica Guerra de Troya. También en Holanda están los casos del Heracles (Heracles Almelo), del Fortuna de Sittard, que reproduce en su escudo a la diosa romana de la Fortuna, con la rueda de la suerte y el cuerno de la abundancia.
Significativos son los casos de los clubes que en su nombre hacen referencia al más bélico de los pueblos de la antigua Grecia, los espartanos. Éstos son los casos del Sparta de Rótterdamholandés,el club Spartans de Escocia o el Sparta de Praga checo. El caso de estos clubes es interesante, porque mediante el nombre buscan asociarse simbólicamente con un pueblo que era conocido por su actitud en la batalla, y de este modo intenta vincular desde su fundación a sus jugadores una determinada actitud dentro del campo, la “actitud espartana”. Recordemos que para un espartano la mayor gloria era la de morir en el campo de batalla, y no había mayor vergüenza que la de seguir con vida tras una batalla perdida, un estigma que perseguía siempre al guerrero que sobrevivía.
En Italia nos encontramos con el caso del Atalanta de Bérgamo, fundado en 1907, que toma su nombre de la atleta de la mitología griega Atalanta, cuidada por una osa tras ser abandonada por sus padres. Atalanta sólo tomaría por esposo a quien le venciera en una carrera, cosa que hizo, con trampas, Hipómedes. Su figura representa los valores de la mujer, en un mundo marcadamente masculino, así como el valor de la lucha individual frente a la adversidad. En su escudo, el Atalanta de Bérgamo reproduce el perfil de la valerosa Atalanta.
En España, finalmente, tenemos el caso del Hércules de Alicante, fundado en 1922, y al que su fundador, Vicente Pastor Alfosea, dio este nombre porque ansiaba que su equipo fuera invencible, como el mítico héroe. Se da el caso de que el club español está hermanado con su homónimo griego hasta el punto de que existe una peña llamada Peña Herculana Iraklis, y que los seguidores del club griego habitualmente lucen bufandas del Hércules de Alicante.
A medio camino entre la leyenda y la realidad está la figura del hajduk, guerreros románticos que según la tradición balcánica luchaban en los Balcanes contra los invasores otomanos en los siglos XVII, XVIII y XIX. El nombre de hajduk, al parecer deriva de la palabra “haidud” o “haydut”, que era el modo en que los turcos conocían a las tropas de infantería húngaras. Dos son los equipos que deben su nombre a estos luchadores románticos, el serbio Hajduk Kula y el croata Hajduk Split, fundado en 1911 y cuyo caso analizaremos más profundamente en un post sobre los equipos de fútbol en la extinta Unión Soviética y en los países bajo su influencia.
Por último, otro ejemplo de equipos que buscan relacionarse simbólicamente con un pasado glorioso, que a su vez debería traducirse en una actitud sobre el terreno de juego: es el caso de los equipos escandinavos que hacen referencia a los Vikingos. Si bien el pasado al que se refieren estos clubes es real, no es menos cierto que la imagen de los vikingos casi pertenece al universo de las leyendas, cuentos e historias míticas, dado su carácter guerrero y conquistador.
En el fútbol de Suecia, Noruega, Dinamarca o Finlandia hay numerosos equipos que cogen su nombre de la historia de los vikingos o incluyen en sus escudos referencias visuales a la misma. Ejemplos de esto, por poner sólo tres, serían el Lyngby BK danés y elIK Frej sueco, cuyos escudos reproducen guerreros vikingos con sus clásicos cascos de cuernos y, el Viking FK noruego, cuyo nombre es una referencia directa a ese glorioso pasado que pertenece tanto a la historia como a la leyenda.
Fuente: Diarios de fútbol.com
Fuente: Diarios de fútbol.com
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